La revista más importante de los años 90, en cuanto al mainstream pop mexicano, fue la revista ERES. Un chismógrafo editorial de lo que sucedía dentro y fuera de las telenovelas juveniles de Televisa, un sin fin de “celebridades” pasaron por sus páginas. Las portadas, siempre llamaban la atención pues había dos famosos que se juntaban, muchas veces una actriz un cantante, o un futbolista y una bailarina.
En el número que vemos aquí arriba, podemos ver en la edición del 15 de octubre de 1996 en donde los protagonistas de la portada eran ni más ni menos que Erik Rubín y “La Chica de la TV”… que es ¡Galilea Montijo! Vaya vueltas que da la vida. Hoy sabemos su nombre y además se rumora que es la favorita por parte del consocio de San Ángel para ganar el reality show dominical “Hazme Reír”, el programa más importante en la pantalla del Canal de las Estrellas.
Al estudiar en 2 preparatorias gringas tuve que presentar el PSAT, y posteriormente, el SAT. En el primero me fue fatal, 700 miserables puntos, pero no fue por burra, lo juro. Al saber que ese era el ensayo del SAT y que no iba a proseguir con mi educación en una universidad estadounidense, respondí a la mayoría de las preguntas al azar. Un año después, reconsideré, me preparé y saqué un deslumbrante 1440 en mi SAT, el bueno. Al final, cursé la carrera en México, pero guardé la anécdota y ayer que vi el siguiente episodio de That ’70s Show, recordé aquellos tiempos.
The Crunge [The SATs]
Lo que más me gusta de la primera parte es cuando Fez exige que lo dejen de incluir como mayordomo, mesero, garrotero, etc., en las fantasías colectivas.
The Crunge [The SATs] (parte 2)
“Senator? The word you’re looking for is: janitor!”
En 1992 mi hermana era una puberta, por lo que a mí me tocaban todas esas grandes “joyas” de la televisión, y de la música también. Era una época en dónde las telenovelas juveniles era lo que se veía en mi casa en la tarde y pues a mí que siempre me ha gustado la televisión, pues me las tenía que echar.
La verdad es que no recuerdo muy bien las hsitorias es por eso que le agradezco al canal TLNovelas por todos los re-runs de telenovelas de las cuales sólo tenía una vaga idea.
Una de esas y que no he vuelto a ver es “Baila Conmigo”: Bibi Gaytán, Eduardo Capetillo, Paulina Rubio, Andrea Legarreta, Alexis Ayala, Stephanie Salas (de hecho de éste soundtrack slió su gran éxito “Ave María”). Bueno, toda la gran plantilla “juvenil” de aquella época en Televisa. Y además era una telenovela de época. ¡Ufff!
-Pequeño Edgar
La Sra. Creel (mi abuela) ya había tocado de éste tema, yo lo retomo. Con un nuevo ejemplo. ¿Qué hay tíos? ¿Suele mascar tiza? ¡Búscate un ligue!
Conclusiones:
¿Colegas? ¿Qué no “amigos” es la traducción más correcta?
Ross es extra gay en gachupín.
Sí así habla Rachel de agudo, ¿cómo será la voz de Janice?
En realidad, me importa muy poco si la serie era romántica o no, pero, no pueden negar que la “Bella Catherine” (Linda Hamilton) era tan fea como la Bestia (o más), a Vincent (Ron Perlman) podrías tenerlo paradito en un juguetero y listo, pero y ¿ella?
Creo que el propósito final de este programa era dar falsas esperanzas a las menos agraciadas de encontrar a su bizco y peludo principe azul, ay, pobres!
Como fondo, los dejo con un fragmento del romántico tema “Bella y Bestia son”
Cierto como el sol que nos da calor no hay mayor verdad: la belleza está ¡en el interior!
Bueno, el tema inicial de Alcanzar una estrella II nos lo sabemos todos, y lo hemos entonado a pesar de sus deficiencias líricas y gramáticales. ¿Verdad que sí?
Toma una hoja en blanco…
Sí, recordamos la canción, y quizá algunos bloques de la secuencia con la que iniciaba el segundo culebrón de la mini-saga, pero ¿y al reparto? Aparte de las “estrellas juveniles” y al elenco que formó parte de Alcanazar una estrella, yo no había reparado en que salen un montón de luminarias del cine de ficheras.
Revisen la secuencia de arriba y se toparán con los nombres de Ernesto Yáñez, Lina Santos, Paola Santoni, Pedro Weber “Chatanuga”, Polo Ortín y Yuyú, un combo que Rosa Gloria Chagoyán hubiera coronado. Lástima que no hubo Alcanzar una estrella III. Huy, pero hubo película… ah, pero eso ya será motivo de otro post.
El día de ayer platicaba con unos amigos acerca del “crush” que todos llegamos a tener en algún momento de nuestra vida, inmediatamente, vino a mi mente aquella atracción enferma de una amiga por Richard Grieco, protagonista de la serie Booker. “Booker es guapísimo. Sí, va a ser mi eterno crush, la mirada, la nariz y puedo asegurarte que va a ser un hombre guapísimo cuando tenga 50 o 60”. (Sí, claro)
A mi me parecía un hombre con cara de niña y cejas mejor depiladas que cualquier mujer siguiendo la moda “cejas tipo Brooke Shields” y, por el impacto que provocó en mi las fotos recientes de este actor, compruebo que mi amiga no acertó a nada, lo único que este actor mantuvo fue el gusto por la cera caliente y las pinzas!!!
Por cierto, la exitosísima serie fué de tan solo de una temporada y me imagino que todos sabemos en qué y en quién se fué todo el presupuesto… jo jo jo.
Era 1989, yo iba a la secundaria y la efervescencia de hormonas estaba en pleno. Confieso, sin pudor, que me quedaba despierto un poco tarde para ver la entrada de Mala Noche No, el programa de Verónica Castro, y así no ver sus operadísimas boobs. La mayoría de las ocasiones, no me quedaba al resto del programa.
Resulta que saliendo de una de mis cuentas de correo, el servidor me redirigió a Yahoo México y que me topo con un post de uno de sus múltiples blogs, que normalmente son para mearlos. Este es una excepción… si se ignora lo que la tal Karla Gómez escribe y nos limitamos a ver los videos.
Petición: si alguien conoce al programador del canal de las telenovelas, díganle que quiero volver a ver El extraño retorno de Diana Salazar. Gracias!!
Mi aprecio por la televisión abierta en México tiene un explicación: en mi casa no puede haber cable porque por alguna extraña razón el cable no llega, así literal. Así que desde pequeño estuve rodeado y expuesto a la televisión de NO paga en México, por lo que para disfrutar, primero hay que acostumbrarse: o a tomársela muy en serio o a burlarse.
Uno de los programas que recuerdo constante, bueno varios, es(son) los de Paco Stanley. Allá a principios de los noventa le otorgaron la conducción de un programa luego de haber pasado por muchos otros, entre ellos La Carabina de Ambrosio, en el cual compartiría créditos con Benito Castro: ¡Ándale!
De dicho programa conducido por Arlette Garibay (quien luego fuera mancuerna de Alan Tacher en Te Caché) y el personaje a quien se refiere el título del post nacieron grandes personajes cómicos como la mismísima “Güereja”, he ahí la explicación por la cual el “papiringo” de dicha enana es el Sr. Castro. Un show de variedad: música, concursos, comedia y un sin fin de sonrisas a la hora de la comida (la verdad es que sólo lo llegué a ver los Jueves porque iba a casa de mi abuelita dónde sí podía comer frente al televisor).
Show de Variedad: Hasta Café Tacvba pasó por ahí.
Esos programas deben de renovarse mínimo cada año, para no perder la frescura, por lo que un par de años más tarde le cambiarían la mancuerna femenina por una “rubia” muy querida en esos días: Gaby Ruffo (pocos meses atrás era la animadora de T.V.O., material para todo otro post), Benito Castro y Verónica Macías (sí, la del Balcón). Un programa más de concurso que de otra cosa llamado ¡Llévatelo! La verdad es que tenía unos concursos buenos, pero de los que condujo, fue el menos memorable.
Un Topáz: ¡Llévatelo!
Años más tarde se gestó la unión que lo acompañaría a su tumba: él y Mario Bezares, un patiño no muy gracoso, a diferencia del programa ¡Pácatelas! que lograba reunir a la familia mexicana alrededor del aparato televisor. Burlas hacia los invitados, hacia el público, a sus músicos y desde luego a “Mayito”. Este programa duró unos cuantos años en el Canal de la Estrellas hasta lo mudó a TV Azteca (cambiándole el nombre por Una Tras Otra) lo que basicamente continúo siendo lo mismo, pero mucho más barato y sin la estrellas.
Shakira: No siempre ha sido una “superestrella”
Esos fueron los últimos años de Paco Stanley y por los cuales será recordado al menos hasta mi generación. Murió con el milenio, tal vez no era lo suficientemente apto para lo que vendría o simplemente fue mala suerte. Un minuto de silencio por Paco Stanley y por todo su humor ácido que hace que todas los días recordemos en burlarnos de quien esté enfrente.
Mucha gente juzga a Sasha Sokol por su afición a las sustancias que hacen que uno la pase bien. La Timbiriche (no aplica el “ex” porque, aparentemente, sigue con esa luchita) ha sido objeto de los inquisidores más despiadados, ¡ustedes!
Pero por qué culpar a esta ya-no-tan-joven, si fueron las circunstancias la que la llevaron a los poppers. Reflexionemos:
Benny la abrió para hacer comerciales de flan.
Tuvo que casarse, en pantalla, con el cacarizo del Ricky Martin pre “vida loca”.
Creyó que iba a ser la más guapa en La vida en el espejo, pero no contaba con Rebeca Jones, que aún con sus décadas encima, se veía muy bien (tenía que ser una Creel, al menos políticamente hablando).
Cuando la primera reunión de Timbiriche, Paulina -aceptémoslo- era la más guapa del grupo, por lo que Sasha quedó relegada a la liga de Alix.
Y lo más importante: le propinó un tortazo a Eduardo Palomo que la perseguirá por el resto de sus días.
Vaya que ha de sentirse culpable. Golpear a un hombre que luego habría de fallecer no tiene nombre.
A ver, si Eduardo Palomo ya se había “consagrado” como el “bad ass” de Juan del Diablo, ¿por qué se lanzó de cantante? Si tenía ganas de cantar, por qué no se aventuró con una banda de rock pesado, ad hoc a la imagen a la que se aferró hasta el día en que se nos adelantó. Pero no, quiso debutar con esta canción onda “Franco de Vita feat. la banda de SNL”. ¿En qué estaba pensando? ¿dónde, o en qué estaba su manager?
Y la letra de “Las cuentas claras” dice así:
Con la fuerza de un sueño y un olor a manzana
me salí una mañana de la faz de mi casa.
Le di vuelta a la esquina y en plena avenida,
dueño ya de mi mismo, con un súbito giro
decidí mi destino.
Como a todos nos pasa, me pasaron los años, como a todos nos pasa.
Como a todos nos pasa, he ganado y perdido, como a todos nos pasa.
Las cuentas claras te voy a poner. Las cuentas claras.
Todo en una balanza…
Nos gustaría añadir el resto del texto, pero no le entendemos. La dicción del finado Eduardo Palomo nos impide reconocer esos memorables versos.
Ah, pero pudimos rescatar:
Me siento como un cangrejo. ¡Oh, no, como un cangrejo no!
Tenía 6 o 7 años cuando daban Beans Baxteren el canal 5. Sé que me gustaba, pero no era fan, por lo que no puedo recordar un sólo episodio de ese show. De hecho, no me acordaba de su existencia, sino hasta ayer que lo mencionó un futuro Lobo.
Lo que sí tengo muy claro es que en esa época yo era fan de La espada en la piedra, de Disney. Mi mamá la rentaba constantemente en una época en la que sólo había una videocasetera -Beta, por supuesto- en casa.
Hubo una noche en la que yo me empeñé en ver las aventuras de Grillo, Merlín y su buho, Arquímedes, en detrimento de mi hermana, que quería ver Beans Baxter. Ella, 4 años mayor, me dijo: “Puedes ver la película cualquier otro día, pero el programa sólo lo pasan hoy…” (creo que la emisión era semanal). Como que mi mamá le quiso hacer segunda, pero yo me pregunté, “¿Qué haría Catalina Creel?”.
Esa noche, como tantas otras, vi La espada en la piedra mientras XHGC retransmitía la única temporada de Beans Baxter y mi hermana se lo perdía
Retomando el tema del pequeño Edgar sobre los Años Maravillosos, qué tal el maestro que siempre les daba clases de hueva? Pues es nada más y nada menos que Ben Stein, a quien tal vez recuerden por shows exitosísimamente tetos y maravillosos como “America’s most smartest models”. Recordemos también que este simpático caballero regaló su dinero en su propio show llamado “Win Ben Stein’s Money”. Al parecer, el varo que ganaban los concursantes provenía del cheque que Stein recibía por hacer el programa. Eso es amor al entretenimiento! Aquí lo vemos en Los Años Maravillosos, al lado de su arcáico proyector de cintas educativas.